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Paz, Conflictos y Desarrollo


En una nueva entrevista realizada el domingo 26 en el programa radial Domingo de Radio, de Radio Santa Cruz, se presentó la visión y el avance del programa Ciudad Educadora, una propuesta que busca transformar la ciudad en un verdadero espacio de aprendizaje, convivencia y participación ciudadana.

Más que un proyecto aislado, Ciudad Educadora representa un modelo integral de gestión urbana, social y educativa que articula a instituciones públicas, privadas, universidades, organizaciones y ciudadanía para construir entornos más sostenibles, inclusivos y resilientes.


Un camino que comenzó hace años


La iniciativa de Ciudad Educadora comenzó a trabajarse desde el año 2010, inicialmente desde el ámbito académico y como propuesta impulsada junto a la Fundación FUNDECUP, promoviendo la relación entre escuelas y sociedad civil.

En aquel momento, hablar de cultura de paz no era común en la opinión pública, por lo que el proceso avanzó a través del trabajo en conflictología, resolución de conflictos y convivencia pacífica, mediante programas desarrollados con organizaciones como Plan Internacional y Visión Mundial.

A lo largo de los años, se desarrollaron experiencias importantes junto a instituciones educativas como el Colegio Franco Boliviano, Don Bosco y Fe y Alegría, donde se trabajó la educación en ciudadanía, valores y resolución alternativa de conflictos, fortaleciendo la sana convivencia en las escuelas.

Estas experiencias también permitieron proyectar el modelo a nivel internacional, con aportes y colaboraciones en Puerto Rico, México y Colombia, consolidando una visión más amplia sobre cómo construir ciudadanía desde la educación.


¿Qué significa realmente una Ciudad Educadora?


Una Ciudad Educadora no es una escuela, ni una universidad, ni un instituto técnico. Es la propia ciudad la que educa al ciudadano para convivir mejor, participar activamente y construir comunidad.

El enfoque trabaja herramientas como:

  • Educación en ciudadanía

  • Educación democrática

  • Educación vial

  • Planificación urbana

  • Pedagogía urbana

  • Espacios inclusivos y formativos

  • Observatorios escolares

  • Tecnología e innovación aplicada a la convivencia

La idea central es que los espacios públicos, las plazas, las escuelas y los barrios dejen de ser lugares de conflicto y pasen a convertirse en espacios seguros, formativos e integradores.


Del Distrito 1 a un modelo replicable


La experiencia desarrollada durante el año pasado en el Distrito 1 – Distrito Verde permitió fortalecer esta propuesta y convertirla en un modelo más estructurado.

A través del diagnóstico territorial realizado con el apoyo de UTEPSA, se identificaron problemáticas vinculadas a la inseguridad, el deterioro de espacios públicos, la falta de iluminación, la acumulación de basura y la pérdida de identidad barrial.

A partir de estos resultados nació el proyecto Plazas con Identidad, una intervención del espacio público que busca recuperar plazas como espacios de encuentro, convivencia, cultura y seguridad ciudadana.

Actualmente, la UPB apoya en el diseño técnico de las plazas, mientras que MAMUT colabora en soluciones sostenibles de mobiliario urbano y materiales reutilizables. Además, se trabaja junto a vecinos, universidades, escultores y otros aliados para garantizar que las propuestas respondan a las verdaderas necesidades del territorio.

La primera plaza modelo será presentada próximamente, como parte de este proceso de construcción participativa.


Innovación y tecnología al servicio de la convivencia


Uno de los componentes más innovadores del programa es la incorporación de tecnología aplicada a la gestión urbana y ciudadana.

Se está desarrollando un Sistema Observatorio con Inteligencia Artificial, que permitirá generar indicadores sobre seguridad, violencia, convivencia y uso del espacio público.

Este observatorio incluirá una futura aplicación del distrito, donde los vecinos podrán reportar incidencias, activar alertas, fortalecer la seguridad comunitaria y aportar información útil para la toma de decisiones.

La propuesta busca que este sistema no solo funcione en el Distrito 1, sino que pueda convertirse en un modelo replicable para otras ciudades que quieran avanzar hacia una verdadera Ciudad Educadora.


Una alianza multinivel para transformar la ciudad


Ciudad Educadora no puede construirse desde un solo sector. Requiere una verdadera alianza entre universidades, empresas, fundaciones, vecinos, cooperación internacional y el sector público.

Por ello, el programa trabaja de forma articulada con instituciones como UTEPSA, UPB, NUR, MAMUT, grupos de voluntariado, empresas privadas y actores comunitarios.

También se fortalecen acciones concretas como la instalación de composteras en unidades educativas, la educación ambiental, la recuperación de áreas verdes y la promoción de espacios inclusivos para personas, animales y medio ambiente.


Una oportunidad para construir una ciudad más humana


En otros países, Ciudad Educadora no es una iniciativa aislada, sino una política nacional respaldada por indicadores claros y sistemas de seguimiento.

En Bolivia, aunque existen antecedentes y registros desde 2012, aún queda mucho camino por recorrer para consolidar este modelo de manera institucional.

Hoy, en un contexto donde el diálogo, la convivencia y la reconstrucción del tejido social son urgentes, esta propuesta cobra más fuerza que nunca.

No se trata solo de mejorar las condiciones económicas de una ciudad, sino también sus condiciones sociales, humanas y comunitarias.

Porque una ciudad no se transforma únicamente con infraestructura, sino con ciudadanía.

Y ese es precisamente el corazón de Ciudad Educadora.

 
 
 

“Qué bonito es conversar para saber.”


Bajo esta premisa se desarrolló una extensa y reflexiva entrevista a la Lic. Vanessa Castedo, en el programa Santa Cruz Metropolitana, un espacio radial dedicado a analizar, dialogar y visibilizar los desafíos urbanos de nuestra ciudad.


Durante la conversación, se abordó una preocupación compartida por vecinos, académicos y ciudadanos: el notorio abandono de las plazas y espacios públicos en Santa Cruz de la Sierra, particularmente en el Distrito 1, una de las zonas más diversas, complejas y representativas de la ciudad.


Un distrito diverso, rico y profundamente contrastante


El Distrito 1 comprende un amplio territorio que se extiende desde el segundo y cuarto anillo, desde la zona de la NUR hasta las cabañas del río Piraí, abarcando cerca de un centenar de barrios. En él conviven zonas residenciales de alto nivel, áreas empresariales consolidadas y barrios que se extienden más allá del cordón ecológico.


Tal como señaló Vanessa Castedo, este distrito concentra una enorme riqueza urbana, cultural y ambiental. En barrios como Equipetrol, sus plazas aún albergan cotorras, tucanes, cardenales y otras aves que habitan las copas de árboles centenarios, muchos de ellos con más de 50 años de antigüedad, verdaderos testigos de la historia cruceña.


Sin embargo, esta riqueza convive con una modernización avasalladora, que en muchos casos ha significado el arraso de árboles para dar paso a edificaciones, poniendo en riesgo la fauna, la identidad barrial y la calidad de vida.


Plazas emblemáticas en riesgo: el caso Sebastián Molina


Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la situación de la plaza Sebastián Molina, un espacio emblemático del Distrito 1, concebido históricamente como un lugar de encuentro, diálogo, deporte y convivencia ciudadana.


Lejos de estar siendo refaccionada, como se ha anunciado, los vecinos perciben que la plaza estaría siendo desmantelada, generando profunda preocupación. La falta de mantenimiento, iluminación deficiente, acumulación de basura y ausencia de control han provocado el deterioro del espacio, al punto de que muchas familias han dejado de asistir por razones de seguridad.


Durante la gestión del exalcalde Percy Fernández, muchas plazas fueron cerradas y cuidadas con personal de resguardo. Hoy, esa protección ya no existe. La subalcaldía ha subcontratado una empresa para el mantenimiento de parques, pero los vecinos denuncian retiro de materiales, obras inconclusas y falta de fiscalización, afectando el uso cotidiano del espacio público.


Diagnóstico, proyecto y propuesta desde la ciudadanía


Frente a esta realidad, Vanessa Castedo explicó que se realizó un diagnóstico integral del Distrito 1, identificando no solo los problemas, sino también sus enormes potencialidades: riqueza cultural, fauna urbana, árboles patrimoniales y una fuerte identidad barrial.


A partir de este diagnóstico se formuló un proyecto de recuperación de plazas, que contempla 68 plazas y unidades educativas, con el objetivo de generar conciencia ciudadana, fortalecer el vínculo de los vecinos con su territorio y promover la conservación del espacio público.


El proyecto propone plazas inclusivas, pensadas para personas mayores, niñas y niños, fauna urbana y actividades comunitarias, incorporando diseño participativo, recuperación de sombra, biodiversidad y usos culturales.


Articulación, voluntariado y apoyo institucional


El trabajo no ha sido aislado. Universidades como UTEPSA, NUR y UPB, empresas privadas como MAMUT, profesionales independientes y grupos como Rotary han mostrado interés y respaldo, especialmente en el diseño y proyección de las plazas.


Además, se ha conformado un amplio grupo de voluntarios para acciones de reforestación en el cordón ecológico, entendiendo que la recuperación del espacio público también requiere un enfoque social y humano.


Ciudadanía activa frente a la desatención pública


Uno de los mensajes más contundentes de la entrevista fue la necesidad de una ciudadanía organizada y activa, frente a la falta de respuesta de las autoridades. Los vecinos del Distrito 1 hoy se cuidan a través de redes comunitarias y grupos de WhatsApp, ante problemáticas como robos, violencia e inseguridad.


Como se destacó en el programa, no tener recursos no puede ser sinónimo de desentenderse, y la protección del espacio público debe ser una prioridad para cualquier gestión municipal.

Cuidar el espacio público es cuidar la ciudad


El Distrito 1 no solo es un eje empresarial y turístico, también es un territorio donde aún sobreviven árboles centenarios, aves como la paraba azul y roja, murales de fauna y flora, y espacios con un enorme valor simbólico y cultural.


Cuidar estos espacios no es solo una tarea institucional, es una responsabilidad colectiva. Como se reflexionó en Santa Cruz Metropolitana, una ciudad que protege sus áreas verdes, su biodiversidad y sus plazas, es una ciudad que apuesta por el bienestar, la identidad y la convivencia.


Multiplicar estas voces es clave para que espacios como la plaza Sebastián Molina no queden en el olvido y para que Santa Cruz Metropolitana siga construyéndose desde el diálogo, la participación y el compromiso ciudadano.


Te invitamos a ver la entrevista completa a la Lic. Vanessa Castedo en el programa Santa Cruz Metropolitana aquí: https://www.facebook.com/share/v/1BWebEPM1h/

 
 
 

Cierre de gestión 2025


El año que culmina marca un hito fundamental para el Distrito 1 – Distrito Verde. Lo que inició en enero como un proyecto de investigación y diagnóstico territorial, hoy se consolida como un programa integral de intervención urbana, con procesos de capacitación, microproyectos piloto, alianzas estratégicas y una creciente articulación comunitaria.

Este avance ha sido posible gracias al trabajo colaborativo entre instituciones académicas, fundaciones, empresas privadas, voluntarios y, especialmente, vecinos y vecinas del Distrito 1, a quienes expresamos nuestro profundo agradecimiento por la confianza, apertura y compromiso.


Un inicio basado en el conocimiento del territorio



Durante los primeros meses del año, el proyecto se enfocó en el análisis documental, la investigación territorial y el mapeo de actores clave del Distrito 1. Se identificaron instituciones, organizaciones, liderazgos vecinales y espacios estratégicos, sentando las bases para una intervención informada y contextualizada.

Posteriormente, con el valioso apoyo de voluntarios y estudiantes de UTEPSA y la NUR, se llevó a cabo un diagnóstico participativo del distrito, que incluyó la aplicación de encuestas y el levantamiento de información directa sobre necesidades, problemáticas y oportunidades del territorio.

Este diagnóstico fue posteriormente presentado públicamente en la Universidad UTEPSA, con la participación de estudiantes, docentes, vecinos, fundaciones, instituciones públicas y privadas, generando un espacio de diálogo y construcción colectiva.


La pedagogía urbana como pilar del programa



Uno de los hitos más relevantes del año fue la capacitación en Pedagogía Urbana, a cargo de Alicia Cabezudo, referente internacional en educación ciudadana y cultura de paz. Esta formación constituyó uno de los pilares teóricos y metodológicos del programa Distrito Verde.

Agradecemos especialmente a la empresa Mediterráneo, que facilitó sus instalaciones para el desarrollo de esta capacitación, fortaleciendo el carácter interinstitucional y colaborativo del proceso.


Del diagnóstico a la acción: nacimiento de los microproyectos



A partir de los resultados del diagnóstico territorial, se diseñaron e implementaron microproyectos piloto orientados a dar respuesta concreta a las principales necesidades identificadas en el Distrito 1, permitiendo pasar del análisis a la acción y poner a prueba distintas líneas de intervención.

Huertos Escolares y Compostaje

En alianza con ECOFRACTAL, se implementó el componente de huertos escolares y gestión de residuos orgánicos mediante la instalación de tres composteras:

  • Una en la Universidad UTEPSA

  • Dos en las unidades educativas Enrique Finot y Jaime Escalante

Estas acciones fueron acompañadas por capacitaciones continuas dirigidas a las comunidades educativas, con el objetivo de fortalecer la educación ambiental, fomentar prácticas sostenibles y promover una gestión responsable de los residuos orgánicos desde el ámbito escolar.

Reforestación del Cordón Ecológico

Con el apoyo de CRECE, Mediterráneo, voluntarios y otros aliados institucionales, se llevó a cabo una jornada de reforestación del cordón ecológico, logrando la plantación de aproximadamente 120 plantines. Esta acción contribuyó a la recuperación ambiental del distrito y a la sensibilización sobre la importancia de la protección y el cuidado de las áreas verdes urbanas.

Emprendimiento, economía local

El componente de desarrollo económico y emprendedurismo se fortaleció a través de la realización de talleres de capacitación y una feria de emprendedoras, que contó con la participación de cerca de 30 emprendedoras. Este espacio permitió visibilizar iniciativas productivas locales, promover el intercambio de experiencias y fortalecer redes de apoyo entre las participantes.

Sensibilización ambiental

De manera complementaria, se desarrollaron acciones de sensibilización para la separación de residuos sólidos, en coordinación con la Fundación DES y la Universidad UTEPSA. Se destaca especialmente el trabajo realizado en el barrio Brígida, donde se fortaleció la conciencia ambiental a nivel comunitario y se promovieron prácticas responsables en la gestión de residuos.

Plazas con Identidad

Desarrollado en articulación con estudiantes de Arquitectura de la UPB, Mamut y el arquitecto Carlos, este proyecto tiene como objetivo la recuperación y resignificación de los espacios públicos del distrito mediante procesos de diseño participativo, promoviendo el fortalecimiento del sentido de pertenencia, la apropiación del espacio y la convivencia comunitaria.


Articulación institucional y proyección del programa



A lo largo del año, se llevaron a cabo numerosas reuniones de coordinación con instituciones públicas, privadas, fundaciones, universidades y vecinos, logrando la firma de diversos convenios interinstitucionales que fortalecen la sostenibilidad del programa.

El proyecto también fue presentado en diversos espacios institucionales, entre ellos la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía Cruceña, el Pacto Global, la UPDS, AMCHAM, Rotary Club, entre otros, generando interés, valiosa retroalimentación y nuevas oportunidades de articulación y colaboración interinstitucional.


Aprendizajes, desafíos y mirada hacia el futuro


El 2025 ha sido un año complejo para el país, marcado por múltiples desafíos sociales, económicos e institucionales. En este contexto, el programa Distrito 1 – Distrito Verde ha demostrado una gran capacidad de adaptación, ajustándose y fortaleciéndose a partir de la experiencia en territorio.

Las pruebas piloto de los microproyectos permitieron identificar falencias, debilidades y oportunidades de mejora, insumos fundamentales para consolidar y escalar las acciones durante el próximo año.

Entre los principales aprendizajes, destacamos la necesidad de un mayor involucramiento vecinal y un compromiso más sólido del sector público. Un proyecto de carácter multinivel y multisectorial solo puede sostenerse cuando el trabajo es conjunto, transversal y colaborativo, evitando la fragmentación, la sectorización o el protagonismo individual, que debilitan los procesos colectivos.


Compromiso que continúa


De cara al próximo año, el programa continuará con la presentación de los diseños de las plazas, el impulso de un proyecto para la sana convivencia en las escuelas y el fortalecimiento de todas las líneas de acción, siempre en función de las necesidades reales del Distrito 1.

Reiteramos nuestro agradecimiento a todas las instituciones, empresas, fundaciones, voluntarios y vecinos que fueron parte de este proceso durante el año. Su apoyo y confianza han sido fundamentales para avanzar hacia una ciudad más sostenible, inclusiva y en paz.


“Cuando el territorio se construye desde el diálogo, la participación y el compromiso compartido, la ciudad deja de ser un espacio y se convierte en un proyecto común.”

 
 
 
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